La Boda de los Ratones

    El Hada de los Sueños corrió a llamar a Juanito y le dijo:


    Rápido! Bajo el suelo hay dos ratones que van a casarse y nos han invitado a nosotros también. Será una fiesta maravillosa!


    Sí, pero ¿cómo paso yo por ese agujero? -Juanito se levantó de un salto, aunque todavía estaba medio dormido.


    El hada lo hizo pequeño, muy pequeño, tanto que pudo ponerse el uniforme que un soldadito de plomo le prestó.


    Un dedal sirvió de carroza y un ratoncillo tiró de él. Juanito y el hada fueron juntos a la boda de los ratones. Había muchos invitados y un gran bullicio y alegría.


    La sala del banquete estaba concurridísima. Las paredes estaban untadas de tocino, que los invitados lamían (ésta era la bebida) y las mesas eran cortezas de queso.


    Los esposos se habían hecho una especie de nicho en un queso de bola y se besaban felices, lanzando a los invitados granos de mijo.


    También Juanito se divirtió muchísimo, pero el Hada de los Sueños le recordó que ya era hora de volver y se encontró otra vez en la cama, tranquilamente dormido.